31 de enero de 2015

DCCLVII.- Casa Propia




Necesito respaldarme
en una música muralla:
el bastión inexpugnado,
acariciado, solemne. 

Abrir al mismo tiempo
y de inmediato las puertas:
dejarlas abiertas,
sin guardias ni policías. 

Me iría para siempre,
o desaparecería.
Pero ha sido imposible, 
al menos hasta hoy.

He seguido infatigable
un conejo de trapo.
Galgo de mi destino
muerto y resucitando.

Yo no sé si aquello sea 
un claro y buen ejemplo:
arrebatarse un día así 
del maldito frenesí.

Para sentir que ya no huía.
Para sentir que estaba aquí,
que existía, que estoy despierto.
Que viví.







No hay comentarios.:

Nos gusta Cuculí Pop