20 de enero de 2008

CCLXXXVII.- Largó ya



Fiel a la membrana que me une a ti
y a la vertiente persistente de albricias
que consumió el espacio triste en que viví:
No voy a dar mi brazo a torcer.

No voy a dar mis brazos nunca para nada,
ni mis canas nuevamente ni mi oculta piel,
porque animal que no seduce ni reclama
se oculta triste, queda tieso, sólo y cruel.

Así que juntos llevaremos en alto la frente
y sellaremos sinalagmas en el corazón:
herraduras que no rompen ni se funden,
los que unimos algo nuestro con espíritu hormigón.

No hay comentarios.:

Nos gusta Cuculí Pop