6 de noviembre de 2007

CCXLIV.- Míntimo



Pedro vive dentro de su hermano Pablo,
concéntrico perfecto sin poderlo ver,
unido a sus entrañas en un hueco incorporado
muy raro, aprisionado y enclaustrándose con él.

Los brazos mueve dentro de la piel del otro.
Su sexo inerte muere y no conoce el placer
que sólo siente cuando el fraternal lo cubre:
su armado brazo fuego no penetra bien.

No siente el corazón que da un talán eterno,
gritando por la noche que no acaba jamás
y mira con los ojos de un excéntrico probeta,
creyendo que la vida es sólo féretro y umbral.

Nunca ha visto nada de lo que hay afuera,
que nadie sabe mucho de su ser siamés,
y Pablo se ha olvidado de su interno Pedro
metido dentro suyo en la penumbra total.

2 comentarios:

faifitalinda dijo...

Me da la impresión que este poema algo de tu vida personal,no contigo mismo sino con "pelopalo"¿será así o estoy medio equivocada?

Anónimo dijo...

qué gran poema!

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