23 de junio de 2007

CLXXX.- Nadie lo sabe


Castillo cántico de luz y claridad:
mi maquinal involuntario mecánico.
Ariete péndulo, colgante suspendido.
Artilugio medieval y oscuridad.

Florido mío tronco viejo inmemorial,
el diferente luminoso paciente
que musical y resignado filoso,
me llueve lágrimas, por él y sollozo.

Son los humores del berilio metal.
Me mira lejos la tonada que deje
todo el final y marginal no concluyente,
allá muy lejos, arqueológico y tonal.

El sencillo viejo niño pipiolo,
fundamental reliquia lógica sin fe:
mi grial ameno molibdeno imprudente,
mi tulipán y tenebroso talar.

Que displicente militante tan dudoso,
y veleidoso, pestilente, tan vulgar
que se perdía todo el día habilidoso:
el más valiente senescente popular.

Maldito cínico que niega su consumo
y que maldito prefería no brillar,
por asignar a cada fálico su cofre
y perseguir al incipiente criminal.

3 comentarios:

Cuculí Pop dijo...

Me harté.

Se me quitaron las ganas de escribir.

Agradezco a todo el mundo por sus comentarios, que me alegraron mucho.

Vale.-

Anónimo dijo...

No dejes de escribir Cuculi, por favor.

Anónimo dijo...

No mi perro, no puede aburrirse.
Al final de nuestros días, nos van a preguntar qué hicimos con nuestras virtudes. No sería bueno decir que nos aburrimos de nuestros dones. Más, cuando somos muchos los que te seguimos.
Ánimo, que mañana es mejor

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