7 de marzo de 2007

CXXII.- Cautiverio Parque


Heme aquí por fin, alcanzando la cumbre
y siguiendo esa hilera delante de mí,
se pierden o caen rendidos sus padres
que cruzan el arco blanco y luchan por subsistir.

Escriben la palabra mirándome.
Girasoles en el vinotoñal.
Están conmigo, verderamente todos,
están conmigo: de verdad, lo están.

El canelo voraz, el mastín albino,
la garuga centinela y matinal,
y al pie del Partenón, un niño
y una góndola pueril sin caballar.

Él se cubre de improviso en sus collares de ripio
y en la lenta melodía de su estrago multitud,
la nebulosa se va, desnuda todavía,
pues la vida no desaparecerá.

Y hasta el mismo simulacro vago día
henchida de ciruelas su barriga, verá
que nada propiamente ha muerto,
porque nadie bajo tierra quedará.

1 comentario:

bajamar dijo...

Girasoles en el vinotoñal...

hinchada de ciruelas su barriga...

tiene un sabor extraño, mezclado de nostalgia, campo infancia, muerte vida...

muy feliz de descubrirte

gracias

saludos lluviosos

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