13 de octubre de 2006

LXXVII.- Fuga


Raros días, raros e infrecuentes
como faros encendidos para siempre,
juntos y aferrados a la ingente y consumada
intermitente eternidad de nuestra clara fina sangre.

Yo habré de ser la máscara infinita,
pues grita demasiado nuestro fiel y cruel silencio,
que las ganas no eran vanas y se quedan ahora en mí:
nos debemos para siempre la victoria y el reencuentro,
el café y el humo oculto en nuestras manos de rubí.

Manos que son furia y verde insignia de titanes:
tabaco hecho de planes que era nuestra libertad
y nunca más serán
mi lúcida canción desnuda
ni mi triste enamorada encandilada
que se viste con la mente callada
como un ángel desafiante frente a mí.


En libertad nos conocimos,
en libertad nos hicimos
y en libertad nos extrañamos,
porque nunca volveremos
a esa esquina iluminosa
de la ansiada y perturbada,
amarga y breve libertad.

Para volver a la casa y a la nada
para seguir viviendo el mundo nuevamente,
con la dulce amiga mía inevitable:
esta es mi flamante y furibunda pena,

miel dorada creativa ingente,
terminantemente y última,
bendita inteligente voluntad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

UN NUEVO AÑO EN TU VIDA...
UNA VIDA NUEVA EN TU NUEVO AÑO...
APROVECHA EL TIEMPO QUE HAS GANADO PARA RECUPERAR LO QUE HABÍAS PERDIDO.
UN FELIZ CUMPLEAÑOS TE DESEO YO

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